Problemas de apiñamiento dental

Las personas que sufren de apiñamiento dental no tienen espacio suficiente en el hueso maxilar. Cuando esto sucede, los dientes se pueden encontrar montados, girados o mal posicionados. Por tanto, la sonrisa no está alineada y, además, puede generar enfermedades orales bastante graves como gingivitis o periodontitis.

Actualmente, es una de las alteraciones dentales más habituales y es una de las principales causas por las que se acude a la consulta del dentista especializado. El apiñamiento es más frecuente en los dientes de la zona inferior –apiñamiento inferior-.

Este problema se puede dar en pacientes que no han llevado un tratamiento de ortodoncia o aquellos que, después de haberlo tenido durante el tiempo establecido, no han seguido el sistema de retenedores dentales y vuelven a padecer de apiñamiento.

Tipos de apiñamiento dental

Se diferencian tres clases de apiñamiento dental:

  1. Apiñamiento primario.
  2. Apiñamiento secundario.
  3. Apiñamiento terciario.

 

Esta distinción no es excluyente, es decir, un mismo paciente puede presentar los tres tipos de apiñamiento dental. La falta de espacio puede: dar lugar a dientes no erupcionados, que quedan retenidos en el maxilar o, en otros casos, dientes ya erupcionados con anomalías de inclinación o posición.

Una vez que damos el paso y nos ponemos en manos del profesional, se va a valorar el estado real de nuestra arcada dentaria. Se diferencia entre apiñamiento en el sector anterior –incisivo y canino- y posterior –bicúspides y molares-.

Posibles peligros

El apiñamiento dental es un problema real en nuestra boca. No solo a nivel estético, ya que es cierto que afectan a el aspecto de la sonrisa, sino que pueden perturbar a la persona a nivel psicológico, aminorando su propia autoestima y la confianza en sí mismo.

Por otro lado, esta alteración dental presenta riesgos tanto para los dientes como para las encías. Además, se aumentan las probabilidades de sufrir caries, así como de padecer otras patologías periodontales, pues la higiene bucodental se hace más difícil con dientes no alineados y se tiende a acumular más placa y sarro.

Asimismo, el apiñamiento provoca que el desgaste del esmalte no sea regular, ni homogéneo. De esta forma y con el paso del tiempo, la sonrisa es aún menos armónica y se puede llegar a sufrir de problemas en las articulaciones de la zona.

Opciones de tratamiento

Cada paciente tiene unas necesidades y unas características determinadas, así que el dentista evalúa de forma personalizada al mismo y le realiza un estudio previo al tratamiento. El objetivo es que la persona consiga lucir un alineamiento dental correcto y que sus dientes contacten entre sí, de forma adecuada, a través de los puntos de contacto anatómicos.

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En la teoría, existen cuatro posibles opciones para dar solución a esta falta de espacio. Son las siguientes:

  • Aumentar el tamaño de los maxilares.
  • Aumentar la longitud de la arcada.
  • Disminuir el tamaño mesiodistal de los dientes.
  • Disminuir el número de dientes (extracción).

 

Es muy importante ponerse en las manos adecuadas y con un especialista formado y preparado para realizar este tratamiento, pues no es tan sencillo como parece y hay que contar con la formación adecuada. El odontólogo debe de analizar en profundidad y de forma exhaustiva el estado dental del paciente.

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