malos hábitos de salud dental

Saber cuidarse la boca no solo se trata de seguir una correcta higiene bucodental, sino también de evitar llevar a cabo ciertos hábitos. Y es que determinadas prácticas pueden deteriorar, en gran medida, el estado de nuestra dentadura. Y por supuesto no olvidarse de acudir de manera regular al dentista 

A continuación, hacemos un repaso a algunas de las acciones diarias más perjudiciales para los dientes:

Conductas dañinas

Dentro de todas las actividades que llegamos a realizar al día, existen algunas que provocan un desgaste progresivo en el diente o que, incluso, lo fracturan. Por eso, es trascendental modificar costumbres tales como:

Cortar el hilo con los dientes:

Se aconseja coger unas tijeras para cortar el hilo, pues hacerlo con la boca produce un desgaste en la dentadura.

Rechinar los dientes:

Conocido como bruxismo. Con esta acción se desgastan los dientes, además de que se pueden aflojar, así como llegar a tener problemas en la mandíbula. Se debe acudir al dentista para poder establecer la medida indicada en nuestro caso concreto. En la mayoría de las ocasiones, se hace de forma inconsciente mientras se duerme.

Utilizar la boca como abridor:

Emplear los dientes como herramienta para abrir botellas, envases o frascos puede derivar en su fractura y/o desgaste.

Morderse las uñas:

Es una ejercicio poco higiénico, deforma las manos y puede dar lugar a sufrir bruxismo.

Morder lápices o bolígrafos:

Esta acción igualmente ocasiona desgaste en la dentadura.

Chuparse el dedo:

Las personas pueden no darse cuenta cuando lo hacen, pero tiene graves consecuencias tales como provocar que los dientes superiores se desplacen hacia delante de igual manera que el maxilar superior. Hay soluciones para impedir seguir haciéndolo.

Respirar por la boca:

No respirar por la nariz produce que la boca se quede seca y sin defensas. De esta forma, hay más probabilidad de padecer caries e inflamación de encías.

Mal hábito de cepillado:

Cepillar los dientes con brusquedad, sin cuidado o con un cepillo de cerdas demasiado duras, puede originar retracción de encías y dar lugar a una mayor sensibilidad. Por otro lado, cepillar la dentadura con movimientos horizontales, desgasta el esmalte. Hay que realizar movimientos circulares.

Empujar la lengua hacia delante:

Este movimiento, ya lo hagamos mientras hablamos o cuando permanecemos callados, genera que los dientes se muevan hacia adelante.

Para cada una de estas acciones existen soluciones con resultados muy efectivos, solo hay que acudir a la consulta del dentista para poder establecer, cuanto antes, la solución adecuada.

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