Si eres un amante de los pendientes, en concreto de los piercings y has decidido colocarte uno en alguna zona de tu boca, realmente da igual el sitio en el que decidas ponértelo. Ya sea en la lengua, el frenillo o los labios, lo más importante es que mantengas una correcta higiene bucal para que este pendiente no afecte a tu boca o dientes.

Debes tener un buen cuidado durante la cicatrización del piercing y por supuesto, después de ello. A continuación, te ofrecemos unas sencillas claves que puedes seguir para tener una correcta higiene bucodental y que tu pendiente se mantenga en tu boca de la mejor manera posible:

Mientras cicatriza

Lo más aconsejable es limpiar correctamente el piercing con un colutorio bucal que contenga antiséptico libre de alcohol. Enjuágate la boca 2 o 3 veces diarias con bastante regularidad durante 30 días.

La mejor opción es que decidas comprar un nuevo cepillo de dientes con filamentos de calidad para poder ayudar a reducir las bacterias que se introducen en la boca. Es recomendable cambiar el cepillo cada 3 meses.

Cuando cicatriza

Evita jugar con el  piercing excesivamente para que no choque contra los dientes, esto puede provocar el desgaste en el esmalte dental por abrasión o retracción de las encías, llegando a causar sensibilidad dental.

Es ideal comprobar que el pierncing se encuentre en perfecto estado para evitar que se suelte o que puedas tragarlo. Debes prestar mucha más atención a la higiene bucal diaria. Cepíllate los dientes después de cada comida y usa herramientas como el hilo dental para una limpieza interproximal completa.

Aun así, colocarse un piercing bucal tiene ciertos riesgos que deben tenerse en cuenta. Hay algunas alteraciones que pueden afectar a tu boca, aunque mantengas una buena higiene bucodental. ¿cómo detectar cuando el piercing está provocando daños dentales? Aquí te mostramos algunos síntomas que puedes llegar a sentir cuando esta situación pase:

Que la encía deje al descubierto el diente

Al rozar el piercing labial en la encía, se puede llegar a producir una recesión gingival. Consiste en la retracción de las encías, dejando al descubierto más superficie dental. Si la higiene bucal no es correcta, las consecuencias pueden ser de mayor riesgo. Se acumula la placa bacteriana en las encías y puede llegar a producir infecciones dentales. Al pasar el tiempo, los dientes se mueven causando incluso la pérdida de algunas piezas.

Inflamación de las encías

El continuo contacto entre el metal y las encías puede provocar irritación y dolor al cepillar. Es aconsejable que se cuide la higiene para que el problema no evolucione a periodontitis.

Mal aliento

La acumulación de placa bacteriana puede causar halitosis. Además de la correcta higiene bucodental, hay que renovar el cepillo de dientes, usar hilo dental, entre otras muchas opciones dichas anteriormente. Lo más importante es un limpiador de lengua. Evitan esta acumulación de placa bacteriana.

Fracturación de dientes

El juego y contacto diario con los dientes puede acabar en una rotura o pérdida dental. Sin vuelta atrás.

Si tienes un piercing en cualquier zona de tu boca, sigue estas recomendaciones y tu boca se encontrará en perfecto estado.

 

 

 

 

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